El pulpo puede ser congelado o fresco.
El fresco ha de macearse antes de cocerlo, el congelado no. El maceo consiste en golpearlo contra una mesa, por ejemplo, para que el resultado sea que la carne del pulpo esté más suave.
Poner a cocer necesitamos abundante agua con sal. Cuando comience a hervir, introducir el pulpo en la cazuela y levantarlo dos o tres veces (lo que popularmente se llama 'asustar' el pulpo) y dejarlo definitivamente dentro. Dejarlo cocer entre 20 y 30 minutos, pincharlo y, cuando esté blando, retirarlo del fuego.
Dejarlo reposar unos minutos antes de servir, retirar el pulpo del agua y cortarlo en pequeños trozos. A continuación, sazonarlo con sal gorda y pimentón, y finalmente rociarlo con un buen aceite de oliva virgen.